miércoles, 19 de abril de 2017

¡Sólo la mar!

El mar. La mar. 
El mar.¡Sólo la mar!


 ¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?  
 ¿Por qué me desenterraste 
del mar?  

En sueños, la marejada 
me tira del corazón. 
Se lo quisiera llevar. 
 Padre, ¿por qué me trajiste 
acá?
Gimiendo por ver el mar, 
un marinerito en tierra 
iza al aire este lamento: 
¡Ay mi blusa marinera; 
siempre me la inflaba el viento
al divisar la escollera!  
Rafael Alberti